Opinión
“Todo el mundo quiere vivir a expensas del Estado, pero
olvidan que el Estado vive a expensas de todo el mundo”.
- Frédéric Bastiat
Una sana competencia para que las familias argentinas aprovechen y disfruten del talento y la elegancia del presidente Milei.
La guerra de las palabras, ¿una nueva forma de hacer política? - Por Carlos Salvador La Rosa
Escrito por Carlos Salvador La Rosa
Hoy se puede boicotear en los hechos sin escrúpulo alguno, lo mismo que se pregona con fervor en los dichos. Y eso se está instalando como un “nuevo” modo de hacer política, donde la palabra, el lenguaje, ya no interpretan ni explican nada, porque han devenido un instrumento de guerra oral a través del insulto permanente, no como excepción sino como normalidad.
En la ciudad de Buenos Aires este domingo votan alrededor de 2.500.000 porteños, para elegir treinta legisladores sobre una base de sesenta. Es decir, se renueva la mitad de una legislatura a la que los porteños viejos se niegan a otorgarle ese título, porque siguen considerando que los elegidos con suerte y viento a favor llegan a la condición de concejales.
En estos tiempos los aspirantes a autócratas declaman libertad y reclaman el liderazgo del liberalismo. Tal vez por eso se ensañan con campañas de agravios, insultos y difamaciones con medios de prensa, referentes políticos y académicos que tienen generaciones y una vida al servicio de las ideas de la libertad.
Nunca lo sabremos – Por Vicente Massot
Escrito por Vicente Massot
Hay una primera evidencia -a prueba de balas- que no admite una doble o triple lectura: los responsables de haber clausurado en el Senado de la Nación la posibilidad de que contásemos este año con la ley de Ficha Limpia -como se la bautizó desde un principio- fueron dos senadores de Misiones: Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.
La responsabilidad del Gobierno en la caída del proyecto de Ficha Limpia. Por qué la credibilidad de Milei está en jaque.
Presidencialismo de colisión: la confrontación como práctica política - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
El oficialismo se convirtió, desde comienzos de año, en un generador de problemas; a fuerza de errores no forzados (el discurso de Davos, $LIBRA, las agresiones, ficha limpia), causó una erosión en la opinión pública
Milei recibió al gobernador de Chaco con quien fue en alianza en los comicios del domingo pasado. En CABA no pudo o no quiso hacer un frente con el PRO.
Macri, el amigo que debe morir y Cristina, la enemiga que debe vivir - Por Carlos Salvador La Rosa
Carlos Salvador La Rosa
Hoy para Milei, en términos de su lucha por acumular el máximo poder político aprovechando la buena marcha económica, lo importante son dos cosas: la primera matar políticamente a Macri (y así quedarse con los restos de lo que supo ser Juntos por el Cambio) y la segunda, mantener políticamente viva a Cristina (para que no crezca ninguna otra alternativa más competitiva que ella dentro de la oposición).
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El Gobierno navega entre el fundamentalismo de Javier y el pragmatismo de Karina. Por qué él no puede sostenerse sin ella.
La lógica libertaria marca hasta ahora que elige apoyarse en el PRO en lo nacional pero lo combate a nivel distrital (con excepción de la provincia de Buenos Aires). Esa aparente contradicción arrastra y desnuda al macrismo.
Un tuit de Javier Milei subrayando la labor de “el Jefe” en las elecciones provinciales del último domingo encendió las luces rojas. Fue un mensaje más hacia adentro de su propia tropa que hacia afuera y se coló en medio de una interna feroz entre Karina Milei y Santiago Caputo. Un asesor convenientemente sin cargo, por las dudas de que en el futuro, cuando el poder se apague –y siempre se apaga– haya que desfilar por los tribunales. El estado de situación entre los dos contrincantes del triángulo de hierro es terminal: Karina y Caputo están en su peor momento y el desenlace es incierto. Tal vez, inminente.
A Pepe Mujica lo conocí porque integré como periodista una comitiva que lo acompañó durante una semana en una gira electoral. Lo vi por primera vez en un pueblito cerca de Canelones. El saco le quedaba grande; la camisa, chica; la raya del pantalón hacía rato que se había perdido en el tiempo; los zapatos reclamaban betún como el sediento reclama agua. Una colega argentina me dijo: "Ese hombre con esa ropa y esa pinta no puede pretender la presidencia de Uruguay". No sé qué le contesté, pero lo cierto es que un año después ese " croto" fue electo presidente y, como nota a pié de página, registro que mi colega a los dos días de escucharlo estaba fascinada con el personaje. Cosas que pasan.

