Opinión

Tras 17 años de exilio, Perón volvió a la Argentina el 17 de noviembre de 1972 en un DC-8 que le alquiló el peronismo a Alitalia, el famoso chárter, con 146 acompañantes. El general llevaba doce años en la España de Franco. Pese a que su residencia de Puerta de Hierro se había convertido en la meca de la política argentina -iban y venían sindicalistas peronistas, dirigentes ortodoxos, montoneros, hasta políticos de otros partidos como Frondizi y enviados de Lanusse-, el chárter no partió a Buenos Aires de Madrid. Partió de Roma.

Algunas cuestiones que aparecen rodeando a la próxima elección de legisladores para la Ciudad de Buenos Aires realmente llaman mucho la atención. Tanto en lo que uno puede inferir de las conductas de los elegibles como de la de los electores.

Siento una profunda tristeza por la muerte del papa Francisco. Es un sentimiento que comparten cientos de millones de personas en todo el mundo y que trasciende al catolicismo: Francisco era un líder espiritual cuyo mensaje, aunque firmemente asentado sobre los cimientos de la Iglesia católica apostólica romana, llegaba a todas las personas de buena voluntad.

Hoy venimos a homenajear a un Argentino, tan argentino, que desde los confines de la tierra fue a iluminar al mundo, trascendiendo fronteras y convirtiéndose en una guía moral y espiritual para el mundo entero.

La muerte de un padre nos obliga a redefiniciones y transformaciones, nos obliga a ser más adultos. Y Argentina tiene una historia de orfandad de padres confiables, con su consiguiente conflicto con la autoridad.

Que pasará el día que un Papá va al Cielo

Lo espera otro Papá,

Llamado San Pedro...

Vengo a rendir cuentas,

Hice lo que pude

Pero ahí está el Diablo,

Anda siempre suelto

No se aflija amigo, Dios así lo quiso

Es el mundo de humanos

Lleno de miserias…

Para que el hombre pueda…

Elegir ser bueno

El mal se viste de bien,

Con miles de engaños…

Pero Dios transforma en gozo las penas,

Los hombres persiguen el poder y el dinero

Y cuando llegan acá, ya muy tarde...

Solo entonces descubren

Que el Amor es lo eterno

¡Por qué pierden tiempo!

¡Se les van los años!

Si lo pensaran antes, querido Francisco

Elegirían quererse,

Antes que el dinero

Y en ese quererse… se descubrirían ricos

Pero no habría Papas,

Querido Francisco, habría Paraíso…

No es fácil Don Pedro,

En el mundo terreno

Lidiar con los hombres

Y sus grandes egos

Más los argentinos… de donde provengo…

Ni visitarlos pude…

Se matan entre ellos.

Por eso existen los Papas, querido Francisco

Para darle a las almas

Ojos verdaderos

Para que vean el amor…

Los que quieran verlo.

Antes de ir al Cielo

Yo mismo falle, lo negué tres veces…

Al pobre Jesus,

Pero despues luché

Y fundé la Iglesia.

Dios quiso ser bueno.

Y me puso en la Puerta…

Antes de ser Santos

También somos humanos.

No siempre se puede, querido San Pedro

Hice lo que pude,

¡Pido perdón, lo ruego…!

Pase, Don Francisco…

Por la puerta Grande

Está perdonado...

Usted hizo mucho,

Pero no lo entendieron…

Por eso los Ángeles, ahora le cantan

La canción de Dios cuando un Papa va al Cielo

Mariano Obarrio

Las supuestas contradicciones de este sacerdote que en tanto obispo Bergoglio fue amado por los antikirchneristas y odiado por los kirchneristas, y que en tanto Papa Francisco fue amado por los kirchneristas y odiado por los antikirchneristas, hablan más de nosotros, los argentinos, que de él. Lo que de verdad importa no son esas desavenencias de aldea, sino su legado universal, por el cual podemos decir que hoy se fue a la eternidad un buen hombre, un espíritu sensato y racional en este mundo comandado por locos de atar.

Todos los días se aprende algo nuevo: el británico Tim Field es citado por los académicos como uno de los más agudos teóricos del mobbing. Este fenómeno de acoso laboral podría adaptarse a la política, aunque siempre de una manera imperfecta: un país no es una empresa, pese a que Trump crea lo contrario.

“Uno elige a sus enemigos, no a sus aliados”
- Raymond Aron

La Argentina fue y sigue siendo un país dividido de un modo tan extremo que más que una Argentina son dos. Y mientras sigamos siendo dos Argentinas, no seremos ninguna. O seremos lo peor de cada una.

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