Opinión

Que la gente se muere a nuestro alrededor, es una evidencia; y lo que sentimos al respecto después que desaparecen, y nos genera un sentimiento que los recuerda como irrepetibles, porque de alguna manera dicha muerte los vuelve invulnerables.

Contaba Jorge Bergoglio que, a escasos momentos de su elección papal por el colegio cardenalicio,  su vecino en el conclave, el cardenal Humes, le dijo vas a ser tú pero ¡No te olvides de los pobres”!

Javier Milei dijo que el Papa Francisco es el personaje más importante de la historia argentina. Podría haber dicho que era el más importante del mundo o del planeta.

En una reciente memoria literaria y crepuscular, pero de una implacable lucidez melancólica, un escritor español que ha sido emblema de la socialdemocracia europea retrata a su generación y asevera que a medida que uno se hace mayor, va abandonando “los ideales de juventud y, sin darse cuenta, se encuentra un día convertido en un reaccionario”. El libro, que no se publicó en la Argentina, se llama Una historia particular y su autor es nada menos que el gran Manuel Vicent.

"Cada generación piensa que es más inteligente que sus padres y más sabía que sus hijos".
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George Orwell

Recién con su muerte los argentinos nos dimos claramente cuenta de que el Papa Francisco no le pertenecía a ninguna facción política de nuestro país, sino a la humanidad entera. Supuestamente, debimos ser los primeros en haberlo sabido por un mayor conocimiento que teníamos del mismo. Pero no, estamos tan divididos que sólo lo aceptamos cuando el mundo en pleno le rindió su respetuoso pero monumental homenaje de despedida. Al menos lo aceptamos por una semana...

Quienes dicen que Francisco no hizo todo lo que debía quizá no comprenden los desafíos de manejar la Iglesia.

Apenas desaparecido el Papa, se dispararon una serie interminable de letanías laicas en su homenaje. Rivalizaron en cantarle alabanzas y poner por las nubes su paso por la Santa Sede, desde presidentes hasta futbolistas, incluyendo a actores cinematográficos, periodistas, filósofos y sindicalistas de distintas observancias ideológicas. Como todos los muertos son buenos y todas las novias son lindas -si hemos de hacerle caso al viejo refrán de origen español- no hubo en las notas y declaraciones de despedida voces discordantes.

Hoy estamos en un mundo donde los países de Asia superan a las potencias tradicionales en la economía y el comercio. China está disputando la primacía a los Estados Unidos. La India es la cuarta economía. Y en los Estados Unidos se copian de nuestros defectos, desde la asunción de Trump.

Algunos análisis de la situación en la provincia de Buenos Aires parecerían venir envueltos en una suerte de inocencia llamativa.

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