Opinión

“Cuanto más me despreciaran, más brutal sería mi argumento; no podrían verme venir”.  
- Pola Oloixarac

Donald Trump y Javier Milei (y con ellos recién empieza una tendencia mundial creciente) expresan una nueva rebelión de las masas populares contra las elites globales que por años las ignoraron y despreciaron. En esta nota hablamos de un escritor, Christopher Lasch, que en los años 90 diagnosticó las causas de lo que hoy está pasando con una claridad y certeza que pocos, aún en el presente, poseen.

Una encuesta detectó una mejora de ocho puntos en la imagen positiva del Presidente hacia principios de este mes; por qué el primer mandatario se siente cómodo en el conflicto

Donald Trump es el nuevo presidente de Estados Unidos y lo será, Dios mediante, por los próximos cuatro años. Le ganó a Kamala Harris en buena ley, como en su momento le ganó a Hillary Clinton. En los dos casos sus rivales reconocieron la derrota, gentileza que Trump se dio el gusto de no ejercer cuando fue derrotado por Joe Biden. Y no sólo no aceptó ser vencido, sino que alentó un golpe de Estado movilizando a sus hordas que asaltaron el Capitolio y transformaron durante unas horas a los Estados Unidos en lo más parecido a una republiqueta bananera.

El autor de El asedio a la modernidad, fallecido hace una semana a los 93 años, defendió un tipo de sociedad que garantice la autonomía y la dignidad humana.

Juan José Sebreli era un hombre de las grandes ciudades y en especial de Buenos Aires. De cafés, siempre sentado al lado de una ventana, y de recorrer barrios y caminar calles como Jorge Luis Borges.

En unos días más nadie mencionará a Diana Mondino. Las teorías que se echaron a correr respecto de por qué fue despedida de manera tan poco decorosa del Palacio San Martín, desaparecerán de la escena tan rápido como aparecieron. La velocidad de vértigo que ha impuesto Javier Milei a su gestión se ha tragado, en apenas diez meses, un total de ochenta y ocho funcionarios -de primera y segunda línea- de los cuales no se ha vuelto a hablar.

El Pato Donald se quedó con todo. Los votos estuvieron lejos de ser reñidos. Ahora no solo manejará la presidencia, sino casi seguro las dos cámaras del Congreso y contará con una Corte Suprema conservadora. Es como si volviera el personaje central, junto a Daisy, los tres sobrinitos y el tío patilludo. El viejo Walt estará de fiesta en algún lugar del universo (ya que no fue congelado, como se rumoreó).

En vísperas de la elección presidencial estadounidense, los comicios realizados en América del Sur muestran cierto giro a la derecha.

El éxito del líder republicano fortalece a los populismos en todo el mundo; su modelo es una combinación de cesarismo político y proteccionismo económico.

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