Opinión

Mauricio Macri encontró en su profesión de ingeniero una forma de explicar los términos de su relación con Javier Milei.

El 29 de octubre de 1874 tiene lugar la primer batalla en Santa Rosa (Mendoza). Las fuerzas mendocinas de Catalán resisten durante una hora las cargas de Arredondo que se repliega, pero luego de una breve pausa Arredondo arremete otra vez y al caer muerto Catalán se desmorona la resistencia.

Hay en estos momentos, a la vista de todos, una pelea que tiene dos contrincantes -Cristina Fernández y Ricardo Clemente Quíntela-, prestos a disputarse la conducción del peronismo a nivel nacional. Si bien la mencionada no es de desestimar, en realidad la disputa de fondo, la que verdaderamente interesa, es otra cuyos únicos contendientes son el actual gobernador de Buenos Aires y la viuda de Néstor Kirchner.

Se los presento: son Julia Cordero -interventora de la ANAC- y Eugenio Curia -coordinador nacional del Programa para el Combate de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (dentro de la UIF).

 

Mientras Cristina y Kicillof se pelean por la “izquierda” peronista, en el Gobierno se pelean por la “derecha”. De ahí el intenso trajín entre Buenos Aires y Roma, entre Argentina y el Papa.

Allá por los años treinta, un viejo y mañoso político conservador decía que para gobernar bien es necesario pagar los sueldos todos los meses y controlar la calle. Cumplido esos requisitos, todo lo demás se reducía a saber decidir y a otorgarle a cada hombre el precio que se merecía. Después, claro está, hace falta un poco de suerte: una lluvia oportuna o que en algún lugar del mundo nuestra producción eleve sus cotizaciones. Cínico o no, el principio hubiera merecido la discreta aprobación de Nicolás Maquiavelo y del viejo Vizcacha.

Los Estados que avanzan con decisión en programas sistemáticos de transformación, bien diseñados y respaldados, logran mejoras significativas y sostenibles en el ingreso per cápita; ¿será el país uno de ellos?

La identidad de “La Libertad Avanza” de Milei está constituida por ciertos rasgos comunes de quienes la conforman: afirmarse utilizando la sorpresa como característica principal.

“Por supuesto que me gustaría ser el que le pone el último clavo al ataúd del kirchnerismo con Cristina Kirchner adentro”, dijo el presidente Milei en un reportaje de Franco Mercuriali en TN.

Mauricio Macri acaba de hacer una toma de posición que no merecería quedar sepultada por el consabido vértigo argentino. Macri, simplemente, lo describió a Milei. Y lo hizo en términos llanos, precisos, con un tono cuidadoso pero certero. Sin despertar, significativamente, réplica acalorada alguna de parte del interesado.

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