Opinión

“Todo lo que crece acrecienta su propia capacidad de autodestrucción”, escribe la novelista Amélie Nothomb. Y esa ley general vale muy especialmente para la política: sugiere el ensayista Giuliano Da Empoli que los outsiders de La Nueva Derecha llegan en un relámpago y al comienzo crecen exponencialmente en su popularidad, pero salvo excepciones que confirman la regla (Orbán se hizo autócrata, Meloni gobierna con doble discurso), estos agresivos líderes populistas caen al tiempo vencidos no por acción de rivales astutos u originales sino por culpa del mismo temperamento que los encumbró. Sus personalidades extravagantes y feroces –cruciales para el ascenso– les impiden detener luego la máquina incesante de generar y pulverizar enemigos.

“Con tal de que dure”
- Letizia Bonaparte

Este año el día de la lealtad lo festejaron Kicillof, Cristina, la Cámpora, Moreno, los menem- mileistas, la vice Villarruel y hasta Isabelita Perón. Todos separados y peleando unos contra otros, a ver si aún queda algo de la herencia del General.

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a darle protagonismo a una mujer que fue responsable del baño de sangre que vivió el país en los años 70

No debería sorprendernos que Isabel Martínez y Victoria Villarruel se reúnan, sonrían para las cámaras y se digan cosas tiernas. Después de todo, se trata de dos vicepresidentes que de hecho o de derecho se reconocen peronistas y como tales se tratan, impulso afectivo afirmado en este caso porque la reunión se celebró el 17 de octubre, el Día de la Lealtad, como les gusta decir a los peronistas siempre aferrados a consignas ruidosas, retóricas y con la ambigüedad necesaria para que cada uno haga con ellas lo que le parece conveniente.

Celebraron una corta resurrección mientras iban camino al terremoto que significó la llegada de Javier Milei.

Los legisladores deben alguna vez debatir y votar teniendo en cuenta la Constitución, el pacto de convivencia de los argentinos, y no circunstanciales necesidades del gobernante de turno.

Dos semanas atrás nadie -ni en los espacios opositores ni tampoco en los despachos gubernamentales- alguien hubiese siquiera imaginado la serie ininterrumpida de éxitos que cosecharía Javier Milei en tan corto espacio y en tan distintos frentes de batalla. El presidente tiene -pues- sobrados motivos para considerar a la segunda semana del mes en curso como la más exitosa de su gestión.

La fragmentación del kirchnerismo y el desgaste estructural de Cristina dan la nota en un contexto de fiesta económica pasajera.

Los agentes del mercado que se congregan en el Sheraton de Mar del Plata, en la reunión anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (Idea), esperan con poca ansiedad el monólogo que el Presidente les ofrecerá este mediodía.

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