Opinión

“La apuesta a una sociedad abierta, evoca siempre la experiencia aterradora de una población heterónoma, desventurada y vulnerable, abrumada por fuerzas que ni controla ni entiende del todo”
-Zygmunt Bauman

De aquel planteo icónico que Mario Vargas Llosa escribió en Conversaciones en la Catedral, “en qué momento se había jodido el Perú”, surgió la correspondiente pregunta argentina. Pregunta más lúdica que científica.

Cambiar el consenso por el veto es pan para hoy pero hambre para mañana. Y cambiar la hegemonía por la atomización, nos llevará otra vez al mismo fracaso, aunque sea por otro camino. La música de Divididos desafina en política.

El presidente estableció una regla de ajuste de los gastos discrecionales, pidió a las provincias que ajusten el gasto en el equivalente a entre 10 y 15% del PBI y condicionó la baja de impuestos a la consecución previa de resultados exitosos en materia de crecimiento

Desde el entorno del Presidente describieron cómo el expresidente vivió el mensaje del libertario el domingo por la noche. La posibilidad de una nueva visita a Olivos y el futuro electoral en un distrito clave en disputa en 2025.

El embajador no se anduvo con rodeos. “Escuché las explicaciones que brindaron y me parecieron interesantes. Sin embargo, lo que yo viví durante mi juventud fue algo más previsible y rústico: la natural agonía de un régimen gobernado por gente bruta.

“Cada partido y cada institución relevante tenía su propia prensa. La información, para esa        
prensa, no era la búsqueda de la verdad, sino ganar espacio y vencer a su enemigo particular”.
 
- Ryszard Kapuściński

La crisis del régimen previsional exige una profunda reforma que hoy parece políticamente inviable; el Gobierno aspira a aumentar la edad para jubilarse y a equiparar a hombres y mujeres 

El país, en términos políticos, al menos, se asemeja a un teatro en el cual, al mismo tiempo, se desenvolviesen en tres escenarios diferentes entre sí, tres distintas obras. Por un lado, está en cartelera una comedia de enredos desastrosa, donde el grotesco se acompasa bien con la índole de los personajes subidos a la escena. Por el otro, hay un estrado que le ha sido reservado al presidente de la Nación con el propósito de que allí, frente a la ciudadanía que lo mira expectante, desarrolle sus monólogos, precisos algunos y desmesurados otros. Por último, también hay una tarima en donde el colectivo oficialista y las banderías opositoras cruzan aceros o forjan acuerdos sin solución de continuidad.

Se podría decir que el gobierno venía teniendo una semana bastante positiva... hasta que apareció el Senado.

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