Opinión

¿Se podrá revertir la secuencia decadente? Sí, si reunimos ciertas condiciones, entre ellas, recomponer los equilibrios macroeconómicos inherentes a nuestra particular confección política y productiva

Esa costumbre, no sé si argentina, pero costumbre sombría al fin, de evocar a los personajes de la historia desde la fecha de su muerte. Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción del Paraguay, un destino necrológico que compartió con su ex alumno y rival político José Manuel  Estrada que también falleció en Paraguay.

Candidato a presidente de la Nación en cuatro oportunidades, fue uno de los referentes más importantes de la Unión Cívica Radical (UCR) y de la política argentina durante el siglo XX.

Sólo las teocracias o las dictaduras -Irán o Venezuela actuales- creen en un dogma religioso o laico fijado por un líder mesiánico o una nomenclatura organizada como banda delictiva. La vedad es alcanzar consensos

El presidente Milei cometió indisimulables yerros al referirse a las jubilaciones y al defender a Ariel Lijo hasta que llegó la mano salvadora de Cristina Kirchner

“La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay esperanza”.  
-Albert Camus

LLA arde. Unos prohíben por decreto preguntar por sus creencias esotéricas. Otros esgrimen supuestos videos. Para cuidarlo, ¿no sería mejor contar lo que le pasa? A veces el miedo es una cárcel imaginaria que cuando se la enfrenta, desaparece.

Un auténtico liberal, además de abrir la economía, debería ampliar la información pública en vez de restringirla, agrandar para el pueblo y achicar para los funcionarios los organismos culturales en vez de querer suprimirlos y darle la mayor autonomía posible a todas las instituciones republicanas en lugar de buscar concentrarlas bajo su poder.

Córcholis diría algún viejo pirata por tamaña afirmación. La repito ante la actualidad que me sorprende y asusta apelando a la autoridad indiscutible de quién dijo esto: Albert Einstein.  Instalado en mi observatorio jardín y taza de café mediante, dejo fluir las ideas. Fluir, pasar, deslizarse, se emparentan de alguna forma con ese río donde supuestamente se bañaba Heráclito reconociendo que ni él ni el río eran los mismos cada vez. 

Los argentinos necesitamos recuperar la convivencia civilizada y pacífica en el marco del Estado de Derecho.

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