Opinión
Es posible que el dilema que se le presenta a Javier Milei gira entre los imperativos del realismo político que repele todo tipo de dogma y su fe ideológica de anarcocapitalista, o como mejor lo quiera llamar, que lo transforma en una suerte de predicador decidido a iniciarnos a los argentinos en las delicias de la buena nueva.
En lo que va de la semana hubo dos hechos excluyentes que merecen análisis. Por un lado, el paro y acto planeados por la CGT a menos de dos meses de iniciado el mandato presidencial de Javier Milei. Por otro, el punto al cual se ha llegado en la negociación desenvuelta entre el gobierno y parte del arco opositor respecto de la ley ómnibus.
Milei quiere “defender los valores de Occidente”; democracia, pluralismo, derechos humanos, libertades civiles, laicidad, respeto a las minorías: en Davos no los mencionó, solo la “libre empresa”. ¿No será una visión mezquina de la historia occidental?
La lástima produce sentimientos encontrados. Mientras algunos la consideran un valor, si no plausible, al menos “tierno” y empático, otros lo entienden poco menos que como un insulto: tenerle lástima a alguien es, para esta segunda acepción, algo casi degradante.

I - Esta película ya la vi. Tiene más de sesenta años de antigüedad y se repone cada vez que un gobierno no peronista ejerce el poder. El título del film puede variar: “Paro general”, “Plan de lucha”, “Jornada de resistencia”. El libreto es siempre el mismo, como la escenografía y el guión. La banda musical es la previsible y sospecho que los bombos y demás instrumentos de percusión son los conocidos. La producción es nacional. Solo en la Argentina se proyectan películas de esta calidad.
Cuando una supuesta “identidad cultural” solo sirve para el desarrollo de políticas que tratan de justificar una suerte de dictadura conceptual para disimular sus fracasos y perpetuar sus imposturas, nos lleva a vivir en una deformación del verdadero espíritu republicano.
Aún con el riesgo de que la hiperinflación se saque la máscara, gobierno y oposición no parecen encontrar incentivo suficiente para dialogar y menos para cooperar.
El paro de hoy decretado por la CGT ratifica por enésima vez el pecado de origen del sindicalismo peronista; su disfunción como organización de defensa de los trabajadores y su real naturaleza de ariete político cuando los candidatos peronistas son derrotados en las urnas. Desde Frondizi a la fecha usó paros y movilizaciones para hostigar a los gobiernos de distintos signos políticos mientras los trabajadores se empobrecían irreversiblemente.
El Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, como analogía de la novela de Thomas Mann. Las discusiones desde esa “torre de marfil”
El tren de la historia se pasó varias estaciones, y resulta que ahora nos encontramos en un andén remoto e inmersos en un experimento único: tenemos el primer presidente paleolibertario del planeta
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Milei, Davos y Schwab - Por Malú Kikuchi
Escrito por Malú Kikuchi
El Presidente de Argentina viajó en avión de línea con una pequeña comitiva a Davos, Suiza, para disertar en el foro Económico Mundial. Algo que sucedió el 17 /1 ante un auditorio que no estaba lleno.
“Tanta cosa antigua que se pone de moda que sería bueno que
volvieran la ética, la vergüenza, la inteligencia y la honestidad”.
- Groucho Marx
Lo que hay que hacer no es cerrar el Fondo Nacional de las Artes, sino depurarlo; sería una gigantesca torpeza dejarle en bandeja al kirchnerismo, que lo saqueó y traficó, la bandera de su protección
Es probable que los historiadores en el futuro develen la incógnita acerca de por qué en algún momento de nuestra historia algunos presidentes argentinos se consideraron habilitados para darle al mundo lecciones de política y algunas asignaturas afines. En ese sentido fue un paradigma Cristina Kirchner, la presidente argentina que incluía entre sus hábitos llegar tarde a todos los simposios internacionales, y a la hora de hacer uso de la palabra acostumbraba a extenderse en peregrinas consideraciones ideológicas y políticas acerca de lo que más le convenía al mundo.

