Opinión
Ombliguismo, contradicciones y bolsones de violencia autoritaria - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
¿Qué vimos estos días sobre el funcionamiento del sistema político argentino? Nuestra identidad nacional tiene infinidad de valores positivos, pero la humildad no es, lamentablemente, uno de ellos
Además de ser animales solitarios que suelen atacar a sus congéneres si se entrometen en el espacio que creen suyo, los topos provocan daños costosos que molestan sumamente a los agricultores. Así y todo, hay quienes los encuentran simpáticos. Uno es “el león” Javier Milei: algunos días atrás, dijo a la periodista norteamericana Bari Weiss que odia tanto al Estado que, como un topo, lo está destruyendo “desde adentro”.
No dejan de asombrarme las recurrentes diatribas de Milei contra la política, cuando cada una de sus decisiones es inevitablemente política, pero sobre todo porque gracias a la detestable política él es presidente de la nación y los honores que se jacta de recibir en el país y en el mundo los debe a esa actividad. Milei es político porque el sistema que le otorga poder es político y porque nada de lo que hace y promete hacer podría ser posible si no fuera un político rodeado de políticos con los que acuerda, negocia y debate como prescribe la política.
La izquierda burguesa es a la vez intolerante y contradictoria. Intolerante por rechazar que exista algo fuera de ella. Contradictoria, porque sus repetidos fracasos no la inducen a reconsiderar jamás el mantenimiento de sus principios.
¿Es Milei acaso el inventor del planteo maniqueísta? Buena parte de la historia argentina puede ser entendida como una sucesión alternada de exclusiones. Un péndulo inagotable que renovó su justificación en nombre de la democracia imperfecta. Los conservadores excluyeron a los radicales. Luego los radicales se arrogaron ser el todo (“mi programa es la Constitución”, decía Yrigoyen), hasta que volvieron los conservadores e industrializaron el fraude, que antes había sido casi artesanal, y de ese modo barrieron a los radicales. Como reacción a las marginaciones surgió el peronismo. Que excluyó a todos los demás (“los contreras”, decía Evita). Y a continuación vinieron todos los demás y excluyeron al peronismo.
Las Almas Bellas - Por Carlos Mira
Escrito por Carlos Mira
Mi colega Jorge Fernández Díaz -que quienes siguen esta columnas saben que no es la primera vez que lo cito- acuñó hace tiempo una expresión que reúne en si misma la ironía, la incredulidad, la duda y el sarcasmo que a veces uno siente frente a la postura de determinadas personas.
Seis meses de errores no forzados y trabas desde la oposición - Por Roberto Cachanosky
Escrito por Roberto Cachanosky
Pasado el primer semestre del Gobierno de Javier Milei, hay dos aspectos a considerar: las reformas estructurales contenidas en la Ley Bases y el DNU 70, y la política impositiva, cambiaria y monetaria
El sistema que ha defraudado a los argentinos durante décadas se resiste a abandonar el poder.
El alto costo de la política del desprecio - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
“No desprecio a los hombres; si así fuera no tendría ningún derecho, ninguna razón para tratar de gobernarlos”, decía el Adriano de Yourcenar, que era un sabio de la vida y del poder. El desdén, la desconsideración, la subestimación e incluso el rencor de Javier Milei por absolutamente todo el arco político, por los economistas e intelectuales más notables, y por la administración general del Estado, son los rasgos dominantes de su rabioso liderazgo.
“El que quiere hacer historia tiene que empezar por estudiarla”.
- Emil Ludwig
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El Ministerio de Capital Humano quedó implosionado y el futuro de Pettovello es incierto; la inquietud de los mercados y los desafíos de la oposición contrastan con la paciencia social
Una perspectiva histórica para mirar la actualidad social y política de la Argentina
El Estado -que tanta tirria le causa a Javier Milei- no es entre nosotros un animal voraz, dispuesto a comerse a la primera de cambios a quienes ocupan ministerios, secretarías, entes autónomos y organismos públicos de todo tipo, tamaño y color. Es, más bien -como lo definió alguien, de manera magistral- una máquina de impedir. De una dimensión elefantiásica, con costos alocados, una cantidad de empleados desproporcionada, una productividad bajísima y tamaña ineficiencia puesta de manifiesto como prestador de servicios básicos, sería un milagro que funcionase cual corresponde y cumpliese con su cometido en tiempo y forma.
Los críticos de Javier Milei parecen desconocer el cuadro de la evolución determinado por el astrofísico franco canadiense Hubert Reeves, quien describe el ajuste de las distintas etapas de un itinerario, en donde cada una de ellas va preparando a la otra de manera inteligente, poniendo en vigencia el principio de la continuidad.

