Opinión
El gobierno de Milei va a tener siempre 3 grandes desafíos / amenazas. Primero, el gerenciamiento político, con todo lo que implica manejar un sinfín de hilos de acuerdos y compromisos. Segundo, el gerenciamiento del Estado, dado que llega con poca gente propia, y muchos de los que están no tienen experiencia. Y tercero, la hoja de ruta económica.
El primer gobierno desde 1983 que no ha conseguido aprobar ninguna ley en sus primeros seis meses. Y un Congreso que ha trabajado como pocas veces. Hay algo que falta en el medio: destreza, experiencia y paciencia democrática.
La definición de Cristina Kirchner que mostró sus diferencias con Alberto Fernández tal vez sea su mayor aporte para comprender la decadencia de la política argentina, de la que es en gran parte responsable

La ideología de cada presidente debe servir para fortalecer los intereses nacionales, no para reemplazarlos.

La Argentina exhibe problemas irresueltos desde su confección nacional. Enumeremos solo algunos: un déficit fiscal crónico desde hace por lo menos 7 décadas, anomia recaudatoria y el consiguiente proceso inflacionario comenzado en la segunda posguerra.

El Presidente se mostró hiperactivo. Apareció sorpresivamente ante los periodistas acreditados y mostró un viraje en su gestión. De lo único que no quiso hablar es de su exjefe de Gabinete. "Posse ya es historia", dijo.
Un gobierno al que se le escapa la tortuga - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
La máquina libertaria de vapulear personas y defender lo indefendible se enfocó durante estos meses en cualquier persona que señalara los déficits gemelos del Gobierno: la gestión y la política. Ya saben: colectivistas, golpistas, cucarachas, ensobrados, viejos meados o simplemente necios: no la ven.
“Estas asambleas no parecen haber sido creadas con otro fin que el de proporcionarles a los
políticos una tribuna y el de asegurarles a los senadores el pago de ventajosos emolumentos”.
- Emil Ludwig
La salida de Posse de la Jefatura de Gabinete indica que Milei asimiló ciertas cuestiones políticas.
El recambio en la Jefatura de Gabinete deja lecciones que el Gobierno haría bien en tener en cuenta.
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Si Javier Milei pudiera prescindir por un rato de las satisfacciones que prodigan a su ego algunas voces calificadas de algunas ciudades del planeta, advertiría que lo que acaba de ocurrir esta semana puede ser un severo llamado de atención a su persona, pero en particular a su gobierno.
¿Quién es casta?, la pregunta maldita para el Gobierno, y el apodo “predictivo” de Posse – Por Jorge Lanata
Jorge Lanata
Nadie podría haber dicho que la ineficiencia de Posse no se veía venir. En su época de Aeropuertos sus compañeros lo llamaban "To do".
Si alguien definió alguna vez a Donald Trump, Jair Bolsonaro y Alberto Fujimori como outsiders, es porque aún no conocían a Javier Milei. Si hay un político al cual le cabe como anillo al dedo la anterior definición, ese es el jefe de los libertarios argentinos. Y no solo en razón de que hizo su irrupción desde fuera de las murallas de la política, sino también por su estilo, sus modales, su lenguaje y su desparpajo a la hora de comunicarse tanto con sus seguidores como con los poderosos de esta Tierra. El presidente está encantado con el personaje que se ha inventado, y se siente en el mejor de los planetas. Por eso, con base en la decisión de la revista Time de elegirlo para su portada, dijo ser el jefe de estado “más popular del mundo”. Puede que sea una exageración -a las que es adicto- pero razones no le faltan.
Estamos tan magnetizados por los excesos de Milei, vertemos tanta tinta sobre sus rasgos grotescos, que esquivamos la pregunta más espinosa: ¿por qué gusta a tantos, ricos y pobres, cultos e incultos? ¿Qué encuentran en él?

