Opinión
"Es necesario sellar definitivamente el reencuentro de los argentinos; eliminar los motivos de encono, los pretextos de revancha y los últimos vestigios de persecución.
Debemos extirpar de raíz el odio. El pasado queda a nuestras espaldas".
- Arturo Frondizi
El gobierno de Javier Milei debería tener presente las recomendaciones del filósofo madrileño Ortega y Gasset, a fin de no desviar el camino de sus objetivos de largo plazo: sacar al país de su estancamiento.
El Pacto de Mayo -que terminó formalizándose en julio- no ha suscitado mayores expectativas, ni dentro del oficialismo ni tampoco en los diferentes segmentos del arco opositor que aceptaron dar el presente en Tucumán. Como nadie se llama a engaño respecto de su naturaleza -es, después de todo, una expresión de deseos- sólo el futuro curso de los acontecimientos determinará si hay razones para entusiasmarse o no con semejante propuesta. Que las intenciones que lo impulsan son las mejores, y que pocos si acaso alguno de los actores principales de la política criolla podrían hoy ponerse en su contra, es cosa fuera de duda. Pero del dicho al hecho media un trecho, como reza el viejo adagio.
En el libro Líderes escrito por Henry Kissinger poco antes de su muerte, ya centenario, en el que describe a varios dirigentes mundiales que trató en su carrera académica y diplomática el capítulo dedicado a Konrad Adenauer deja lecciones valiosas para afrontar crisis.
Javier Milei y los límites de la paciencia social - Por Fernando Laborda
Escrito por Fernando Laborda
Una de cal y una de arena. Los sondeos de opinión pública más recientes dan cuenta de que la inflación –créase o no– ha dejado de ser la mayor preocupación de los argentinos y la mayor parte de la ciudadanía valora positivamente el desempeño del gobierno de Javier Milei para lograr bajarla. En contrapartida, se multiplicó la inquietud de la población por el desempleo, al tiempo que las expectativas sobre el futuro y la percepción acerca del presente en relación con el pasado experimentaron por primera vez un cambio de tendencia y comenzaron a descender.
“Hay que elegir muy bien a nuestros enemigos, porque uno termina pareciéndose a ellos”.
- Jorge Luis Borges
El traumático divorcio entre Mauricio y Patricia tiene un impacto importante sobre la política y el gobierno.
El martes 9 de Julio celebramos un nuevo aniversario de la declaración de la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica por el Congreso reunido en San Miguel de Tucumán.
- ¿Y ahora qué? - El gobierno consiguió finalmente que los dos proyectos claves por los que tanto bregó, se convirtieran en leyes. Luego de negociar día y noche, por espacio de medio año, en las dos cámaras del Congreso Nacional, los libertarios tienen derecho a celebrar una victoria de singular importancia. Como esos proyectos eran la condición necesaria para avanzar en pos de las reformas estructurales de la economía -el núcleo duro del programa de Milei- si acaso hubieran sido trabados o rechazados en bloque por los senadores o los diputados, a esta altura el oficialismo estaría metido en una crisis de magnitud.
Las diatribas, los insultos y los desequilibrios del presidente Javier Milei no son una anécdota, un dato pintoresco o un detalle menor. Si la democracia nos importa, lo que está ocurriendo es peligroso.
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El último lunes se cumplieron 50 años de la muerte de Juan Domingo Perón: 1° de julio de 1974. A medio siglo de su partida y a poco menos de uno de su irrupción en la historia política del país, la figura y las ideas de quien fue tres veces presidente siguen ejerciendo un poderoso influjo y no dejan de alimentar tanto amores como aborrecimientos.
Este instrumento de votación beneficiaría a nuestro sistema electoral en la igualdad de oportunidades para las fuerzas políticas y reduciría los recursos financieros y ambientales
Existe una gran diferencia entre problemas y preocupaciones. Estas últimas crean un intríngulis que no le permite a la mente humana distinguir las razones por las cuales han surgido, y poder obrar en consecuencia.
¿Qué debería hacer alguien que está convencido de algo? El convencido, además tiene a su favor, pruebas empíricas que indican que está en lo cierto. Su postura, sin embargo, vaya a saber uno por qué diablos, se ve fuertemente enfrentada con una corriente de “corrección simpática” que, cada vez que el convencido se expresa sueltamente sobre lo que cree, lo ataca bajo el argumento de que no está en sus cabales y de que ve fantasmas que no existen por todos lados.

