Opinión
Ahora en EE.UU. como antes en Suiza, el jefe de Estado endulzó los oídos ideológicos de los sectores más extremos de la política, la economía y el empresariado. Eso sin que hasta ahora haya redundado en beneficios para la Argentina más allá del ego presidencial.
Aunque más no fuera por asombro, Perón debió sobresaltarse en su tumba el viernes pasado cuando en Roma, rodeado de dirigentes de movimientos sociales, varios de ellos peronistas, el papa argentino hizo un extenso discurso en favor de la justicia social, despotricó contra la represión policial del justiciero activismo kirchnerista y repitió los clichés antirroquistas de la izquierda vernácula. Discurso histórico llamado a tener consecuencias políticas inmediatas.
La negativa argentina para adherir al Pacto del Futuro sugiere más bien una sobreactuación personal del presidente Javier Milei que una decisión estratégica en materia de política internacional.
El viaje a los Estados Unidos le sirvió al presidente Javier Milei para consolidar las expectativas en torno a lo que será la política económica bajo su mandato. Machacó con la defensa de la ortodoxia fiscal y dejó en claro que constituye el eje de su gestión.
Los historiadores del futuro probablemente dividan al pasado en una era en la que el hombre era la máxima creación del universo y otra donde este se somete a una inteligencia superior.
“Todo proyecto cultural esconde una estrategia de guerra”.
Pola-Oloixarac

A continuación, un texto que envié a algunos amigos desde el sábado, y me permito alterar mi costumbre de escribir sólo una nota semanal porque ha circulado mucho en las redes pero atribuido a “Luis Avogadro”. Como no sé de quién se trata, prefiero entonces asumir la responsabilidad de mis dichos.
El Presidente hace burlas pueriles con los apellidos; aprovechando su posición de poder, ridiculiza opositores, llama “ratas” y “degenerados” a los legisladores, naturaliza el acoso a los periodistas
Reapareció el Bergoglio argentino que se enzarza en la política y cuyas actitudes se entornan opinables - Por Rosendo Fraga
Escrito por Rosendo Fraga
El Papa acaba de hacer un aporte valioso al futuro de la Iglesia.
Pero sorprendió al decir "acordémonos de Roca, que les cortó la cabeza a todos los aborígenes, una cosa vergonzosa”.
Los profetas y “salvadores de la patria” son incompatibles con las instituciones liberales argentinas. Las instituciones de la Constitución.
La fe flaquea y Milei debe decidir si será un influencer o un estadista - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
En su empeño por demostrar que Dios ha muerto, Nietzsche comete una cierta injusticia y sentencia que “tener fe significa no querer saber la verdad”. La actual política outsider y polarizadora –proclive a nuevos mesianismos, refractaria a toda construcción dialógica y encapsulada en el culto a la personalidad y en fanatismos de salón y redes– ha asumido fuertes rasgos religiosos, y por lo tanto la fe popular en un redentor providencial se ha transformado en un factor de vida o muerte. No otra cosa auscultan, mes a mes, los encuestadores: el grado de fe que mantiene la ciudadanía en el líder místico. Y parece que la fe ha comenzado a flaquear.
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Hace falta levantar la mirada para reconstruir un espacio capaz de inyectar una dosis de equilibrio a un sistema polarizado en extremo. De lo contrario seguirán rugiendo los leones, como dice el Presidente.
Traje Nuevo - Por Enrique Avogadro
Escrito por Enrique Avogadro
“Valerosos, despreocupados, irónicos, violentos, así nos quiere
la Sabiduría: es una mujer que sólo ama a un guerrero”.
- Friedrich Nietzsche
Una visita al Congreso y un asado inconvenientes - Por Carlos Salvador La Rosa
Escrito por Carlos Salvador La Rosa
Javier Milei, como casi todos los presidentes, suele culpar a los medios de comunicación de todo lo que le sale mal o no le sale. Pero el libertario lleva su obsesión a extremos pocas veces vistos. Sin embargo, esta semana cometió dos gruesos errores de comunicación por torpeza propia, donde los medios nada tuvieron que ver: Un acto en el Congreso de presentación del presupuesto, al que no vio nadie. Y un asado donde celebró haber impedido un aumento en las jubilaciones, que no le gustó a nadie, ni a los mileistas.
Esta segunda parte discute nuevos dilemas: qué hacer frente a las mutaciones culturales y socioeconómicas que procura imprimir Milei de modo indeleble sobre la sociedad argentina.

