Opinión

Atendamos de entrada a los fundamentos. La libertad de la persona, en procura de realizar su proyecto de vida, no se entiende sin una forma política que la contenga. Pese a desviaciones autoritarias y populistas, el único régimen valioso, adoptado por nuestra Constitución Nacional, es el que conjuga república y democracia. No hay pues libertad sin república ni república sin libertad.

Roberto había vivido siempre en Junín de Los Andes y estaba acostumbrado a los ritmos del pago chico. Corrían los fulgurosos años ’90 y aquel muchacho del interior llegaba con todas las ilusiones a trabajar por primera vez en una gran empresa en Buenos Aires. En un grupo económico realmente importante.

El sistema tributario argentino es horrible. Es muy poco progresivo y muy poco productivo.

Seis meses de libertarismo: el Presidente conserva el apoyo de la población; el desafío de hacer las reformas sustentables en el tiempo 

Recientemente José Claudio Escribano escribió en la nacion un sugerente ensayo sobre la “guaranguería”, una palabra coloquial que se usa en la cuenca del Plata y que, según la Real Academia, equivale a grosería.

Los ideales nos hablan de quiénes nos gustaría ser, pero los acuerdos que hacemos definen quiénes somos; es difícil afirmar que no estamos ante políticas populistas cuando se busca bajar la fiebre sin atacar la enfermedad.

El día siguiente de las elecciones europeas, Fernando Savater tenía una cita con un grupo de alumnos de una escuela secundaria en la periferia de Madrid. En su fuero interno, al filósofo lo intrigaba saber qué sería de aquellos muchachos en la madurez y también si se tragarían las psicopatías y zonceras mediáticas y políticas de la época; luego se preguntaba: “¿Preferirán la moderación, que a menudo se equivoca o no se atreve a acertar, a los extremismos, siempre equivocados?” 

“Sin Justicia, ¿qué otra cosa es el Estado sino una banda de ladrones?” 
- Agustín de Hipona

El contexto actual, doloroso y complejo, requiere orientaciones prudentes y no facciosas, lo que desde hace muchos años es entre nosotros un producto escaso. Para unos y otros, el tiempo apremia.

Vivimos tiempos de crisis en varias dimensiones. A las crisis económicas recurrentes, que impactan socialmente con un 50% de la población bajo la línea de pobreza, se agrega un malestar creciente y sostenido de los ciudadanos para con todas las instancias y los espacios institucionales de representación.

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