Opinión
Las grandes migraciones poblacionales ocurrieron siempre a lo largo de la historia. Pero en este primer cuarto del siglo XXI hay fenómenos particulares que han provocado reacciones sociales y políticas que han modificado el perfil ideológico que heredamos del siglo XX.
Sinsentidos - Por Enrique Avogadro
Escrito por Enrique Avogadro
“Una causa, por muy justa que sea, se vuelve dañina tan pronto la defiende un fanático”.
- Fernando Aramburu
La tensión que por momentos caracteriza la relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel reconoce no pocos antecedentes sobre conflictos entre presidentes y vicepresidentes argentinos. Ya desde la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, entre 1868 y 1874, existen registros de rispideces entre el llamado padre del aula y su vice, Adolfo Alsina. Se ha escrito que Sarmiento le advirtió a su compañero de fórmula: “Usted no se meta en mi gobierno. Limítese a tocar la campanilla en el Senado durante seis años y lo invitaré de tiempo en tiempo a comer para que vea mi buena salud”. Tal frase fue premonitoria de las complejas relaciones, tantas veces dominadas por los celos personales y las desconfianzas mutuas, entre presidentes y vicepresidentes.
Con una lógica política que luce peligrosamente autodestructiva, el Gobierno acentúa su particular proceso de disputas internas. Algunas son expuestas en público. Otras, más sigilosas. Un par, subterráneas. Todas dañinas.
Si nos dejamos llevar por los episodios de nuestra cotidiana vida política, corremos el riesgo de hundirnos en la desesperanza. En tiempo presente todo parece conjugarse en contra. Y pensar que hubo un tiempo en que las identidades políticas parecían más precisas: se era de derecha o de izquierda; conservador o progresista; liberal o estatista.

El primero que debe dar el ejemplo para asegurar la convivencia civilizada entre los argentinos es el presidente. Y eso no está ocurriendo hoy en nuestro país.
En nuestro país ha sido una constante -común a las distintas administraciones que pasaron por la Casa Rosada, de setenta años a la fecha- utilizar en provecho propio las cajas de jubilados y pensionados. Echar mano a éstas con el propósito de incrementar el gasto público fue una metodología que inauguró Juan Domingo Perón en el curso de su segunda presidencia y que luego, con diferentes matices, copiaron los gobiernos que le continuaron. Por supuesto, los únicos perjudicados resultaron aquellos que habían aportado durante toda su vida laboral y, de buenas a primeras, se toparon con una realidad de suyo cruel.
Después del descalabro que sufrió el gobierno la semana pasada el ex presidente y el actual llegaron a la conclusión de que es mejor firmar una tregua.
Javier Milei se dispone a vetar (“veto total”, han advertido sus laderos) la ley que terminó de sancionar el Senado una semana atrás. Antes de hacerlo (y abriendo un paraguas para poder hacerlo sin arriesgarse al retruco del Congreso), el Presidente se embarcó en una tortuosa y sibilina negociación con Mauricio Macri.

La posibilidad de que, desde una oficina estatal, se pueda determinar el precio de un producto estratégico como el dólar, tiene virtudes narcóticas para el equipo económico del massismo austríaco.
Más...
Los más conspicuos representantes del ideario político kirchnerista, sostienen que en todas las trayectorias del poder político debe fomentarse el dictado de leyes “objetivas”, que impidan la libre voluntad del individuo y lo restrinjan a un ideario preestablecido.
¿Qué se propone realmente Bergoglio? Se trata de una pregunta inquietante por la mera posición que ocupa este hombre oscuro, lleno de interrogantes de los cuales aquel con el que comienza este comentario es el que más intriga causa.
Junto con la enagua, el Wincofon, el trato generalizado de usted o el teléfono con disco, las discusiones ideológicas sólo parecen tener reservada una apacible sobrevida museológica en el terreno de la nostalgia. Quizás sea demasiado contundente repetir que las ideologías han muerto.
En un nuevo capítulo de la extensa saga de desorientación e incoherencia de gran parte de la dirigencia política que supimos conseguir, sectores visibles del peronismo han decidido darse la oportunidad de discutir en público cuán cercana a sus ideas es la vicepresidenta del gobierno libertario de Javier Milei, Victoria Villarruel.

