Opinión

Despertó perplejidad y una cierta indignación que una artista argentina del mundo del teatro –una flamante ganadora del prestigioso premio Ibsen– confesara abiertamente su desprecio por Luis Brandoni calificándolo como lo que en verdad él nunca fue –“un macrista”–, y también su consecuente y declarada negativa a darle al gran actor un eventual trabajo aduciendo “enemistad ideológica” (sic): Brandoni le parece apenas apto para encarnar un “facho”.

“Cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona que entró en ella; de eso se trata la tormenta”.   
- Haruki Murakami

El Presidente se enfrenta a un fuerte desafío del peronismo, en una batalla que será determinante para definir con qué herramientas enfrentará la grave situación argentina

El Presidente avanza con su agenda por el cansancio social ante tantas crisis.

No conozco ningún país civilizado donde una burocracia sindical le declare dos huelgas generales en menos de cinco meses a un gobierno elegido democráticamente. De derecha o de izquierda. Estas novedades existen en la Argentina gracias a una estructura sindical que en sus rasgos generales continúa rigiéndose con los principios dictados por Benito Mussolini hace más de un siglo.

Con base en el apoyo indisimulado de la mayoría de los gremios del transporte, la medida de fuerza que ha sido anunciada para el próximo jueves por la CGT tendrá un alto grado de acatamiento. Pero el hecho de que en ese día sea notoria la merma de la actividad en las principales ciudades no significa -al menos, no necesariamente- que el paro resulte un éxito político para los Gordos de la central obrera y sus aliados.

Nació en cuna de oro, pero se comprometió con los pobres, como había propuesto el Concilio Vaticano II. En su viaje personal de la elite conservadora a la revolución de izquierda, pagó con su vida las dificultades del peronismo para resolver sus peleas internas con Montoneros.

En su reciente exposición en el Instituto Milken, en Los Ángeles, Javier Milei desplegó con amplitud y claridad lo que podría definirse como su visión de la Argentina en el mundo y la misión que él atribuye en ese contexto a la revolución libertaria que personalmente encarna. El texto permite vislumbrar el ambicioso programa que Milei se ha impuesto y también comprender, confrontando la magnitud del objetivo con las estructuras organizadas sobre las que se asienta su presidencia, porqué se encomienda con tanta frecuencia a “las fuerzas del cielo”.

La herencia de 70 años de peronismo y 20 de kirchnerismo –cultores ambos de un detestable autoritarismo verticalista, al que algunos de sus fanáticos definen como “aquellos buenos tiempos” (¿)-, nos ha legado un escenario revulsivo, donde nadie debate los problemas con fundamentos racionales que respeten la diversidad de ideas y opiniones.

Más allá de la probable aprobación de la Ley Bases, para la administración de Javier Milei hay además otra contribución esencial: lo funcional que resulta para sus intereses la férrea oposición del peronismo anclado, pese a que no lo asume, en la gestión anterior.

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