Opinión

Además de autopercibirse un personaje desmesurado de una ópera de Puccini, el Presidente también se sueña como un célebre “piloto de tormentas”: Carlos Pellegrini, que asumió en medio de un caos económico, llevó a cabo una serie de reformas dolorosas con alto costo social, soportó críticas altisonantes y al final “se abrochó el frac, se puso la galera y se fue caminando a su casa aguantando los insultos”, como le contó el actual jefe del Estado a su amigo Nicolás Márquez: “Yo quiero ser el Pellegrini del siglo XXI”. Márquez recuerda ese deseo presidencial en un flamante ensayo biográfico llamado Milei, la revolución que no vieron venir (Hojas del Sur) que firma junto con el periodista Marcelo Duclos y que se lanzará formalmente el miércoles en la Feria del Libro con un “presentador sorpresa”.

“Las democracias requieren negociación y concesiones. Los contratiempos son inevitables; las     
victorias, siempre parciales. Las iniciativas públicas más importantes para un Presidente pueden     
ser destrozadas por los medios, malograrse en el Congreso o ser rechazadas por las Cortes”
    
- S. Levitsky y D. Ziblatt.

Se está cumpliendo el 10% de este mando de Javier "Medialey". El oficialismo va haciendo los suficientes aprendizajes para evitar una crisis prematura, que incluso pondría en riesgo los precarios logros económicos de estos primeros cinco meses.

Los primeros meses de gestión tuvieron elementos en común: falta de operatividad y destrato a los profesionales que se incorporaron.

Mejor pájaro en mano que cien volando. Con arreglo al espíritu de este adagio podría el oficialismo explicar la razón en virtud de la cual —a diferencia de cuanto sucedió en el pasado mes de febrero— ahora la instrucción de la Casa Rosada dada a Martin Menem y a la bancada propia fue la de cerrar un acuerdo, para aprobar la ley ómnibus aun dejando en el camino jirones enteros del proyecto original. Javier Milei y su equipo decisor —Karina, Santiago y Luis Caputo, Nicolas Posse y Guillermo Francos— tomaron conciencia de que necesitaban un basamento jurídico a prueba de balas, no sólo a los efectos de darle mayor credibilidad a su gestión de puertas para adentro del país sino a poco de entender el peso de los factores de poder externos que reclamaban, desde el comienzo del mandato mileísta, más leyes y menos DNUs.

Si bien todavía le falta superar el escollo del Senado (y probablemente una nueva vuelta en la Cámara Baja, si el Senado produce enmiendas), el gobierno de Javier Milei tiene buenos motivos para celebrar: después de cuatro meses consiguió al fin una victoria en el Congreso, así sea, por ahora, a medias.

El próximo 28 de julio están convocadas elecciones presidenciales en Venezuela. Pero ¿cuál es la legitimidad de esa elección si se proscribe a políticos y se les impide registrarse a los venezolanos que viven en el exterior para poder ejercer su derecho a votar?

La filosofía adelanta como intuición mucho de lo que luego se verifica empíricamente en el campo de la investigación científica.

La exitosa gira de Diana Mondino que empezó en Brasil siguió en Colombia y terminó en China, queda enterrada la visión ideológica de la política exterior que tanto daño nos hizo en el pasado

En política lo que importa es la capacidad de un gobierno para aprender de sus propios errores. Por lo pronto, importa que el Presidente acuse recibo de que hay límites que no es prudente desafiar.

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