Opinión

El camino hacia el Pacto de Mayo, el acuerdo de gobernabilidad al que el presidente Milei convocó, en principio, a todos los gobernadores, no se ha evidenciado hasta aquí liso y llano, sino más bien complicado y estrecho. Se ha avanzado a través de tensiones y conflictos. 

La pregunta por el millón que nadie está en condiciones de responder, es si el pueblo argentino continuará soportando las inclemencias de un ajuste que el propio gobierno no solo admite que es duro sino que, además, se jacta de esa dureza, con lo cual se instala la otra "novedad" política: la "novedad" de una sociedad que apoya el ajuste del cual ella es la víctima, la destinataria de sus rigores.

La política grande es la política de la conveniencia pública, y el arte de un gobierno debe consistir en sumar la razón y la moral a las funciones de quienes lo ejercen.

La credibilidad de todo juez depende de la confianza pública de que resolverá los asuntos de acuerdo a la ley, sin influencias políticas o de otra índole. Y debe haber mujeres en el máximo tribunal.

Una de las principales argumentaciones a las que se echa mano para bloquear o deslegitimar las reformas que el presidente Milei pretende llevar adelante es la que se basa en la teoría de los llamados “derechos adquiridos”.

Es posible que esa misma mañana recordara, como siempre, la tensa víspera en el “Santísima Trinidad”, aquel crespo oleaje de la noche más fría, el sabor metálico del peligro, el desembarco en botes neumáticos y la marcha silenciosa por la tierra oscura; la toma del cuartel de los Royal Marines, el izamiento de la bandera, las escaramuzas en un aeródromo cercano que era una verdadera emboscada, la captura por el camino de varios ingleses y esa sensación imborrable de haber protagonizado la historia.

“Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”. 
-  Lucio Anneo Séneca

Milei apuesta a un salvataje del FMI que le blinde el corazón de cristal del plan de Caputo. El peronismo mira por el periscopio y vuelve a hundirse.

La muchedumbre confía en el líder. El odio a la política puede más. Pero todo puede cambiar cuando se vea que muchas cosas no han cambiado.

La buena sintonía del Presidente con la jefa del Comando Sur no son una “nueva doctrina estratégica de política exterior”.

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