Opinión

El último lunes se cumplieron 50 años de la muerte de Juan Domingo Perón: 1° de julio de 1974. A medio siglo de su partida y a poco menos de uno de su irrupción en la historia política del país, la figura y las ideas de quien fue tres veces presidente siguen ejerciendo un poderoso influjo y no dejan de alimentar tanto amores como aborrecimientos.

Este instrumento de votación beneficiaría a nuestro sistema electoral en la igualdad de oportunidades para las fuerzas políticas y reduciría los recursos financieros y ambientales

Existe una gran diferencia entre problemas y preocupaciones. Estas últimas crean un intríngulis que no le permite a la mente humana distinguir las razones por las cuales han surgido, y poder obrar en consecuencia.

¿Qué debería hacer alguien que está convencido de algo? El convencido, además tiene a su favor, pruebas empíricas que indican que está en lo cierto. Su postura, sin embargo, vaya a saber uno por qué diablos, se ve fuertemente enfrentada con una corriente de “corrección simpática” que, cada vez que el convencido se expresa sueltamente sobre lo que cree, lo ataca bajo el argumento de que no está en sus cabales y de que ve fantasmas que no existen por todos lados.

El adversario se vuelve enemigo; el disidente, herético, zurdo o cipayo da lo mismo; ha ocurrido mil veces, sigue ocurriendo: en la Argentina, en Europa, en todas partes

Las señales se asemejan a más de lo mismo, en este peronismo roto, dividido en pedazos. Ahí están, por caso, la decena de actos que se hicieron para conmemorar a Perón.

Alguien debería informarle al Axel Kicillof cómo salieron las elecciones del año pasado. En el acto de conmemoración del cincuentenario de la muerte de Perón, el gobernador llamó “modelo primarizador (sic) sin soberanía” a la política oficial y aseguró que “la oposición” a ese modelo surge de “la enorme mayoría de nuestro pueblo que no está dispuesta a entregar sus derechos y sus conquistas”.

Una de las escenas icónicas de Padrino Uno, por lo menos para el que esto escribe, es cuando Michael Corleone le dice a su cuñado Carlos, que niega su complicidad con el asesinato de Sonny “Si algo me irrita es que ofendan mi inteligencia”. 

El profesor que hizo llorar a Javier Milei tiene un puñado de convicciones inflexibles: los libertarios y los anarcocapitalistas encarnan el “bien” y el resto de la política representa directamente el “mal”; hay por lo tanto una sola verdad en Occidente, el mundo ha vivido equivocado y “la democracia se ha convertido en un sistema perverso”. Jesús Huerta de Soto es el Jesús ibérico de la Nueva Derecha y el pensador vivo a quien más admira el León: el catedrático lo arropó intelectualmente durante su última gira por España, y después de un vibrante encomio leído a voz en cuello, le obsequió un retrato ciclópeo y dedicado “al titán de la libertad”.

“El azar de la Historia determina a veces el ritmo de una      
época, aún en contra de la voluntad del genio que la anima”.
  
- Emil Ludwig

Top