Opinión

 

Durante este fin de semana el oficialismo y Juntos por el Cambio empezaron a negociar los pasos que culminarían el lunes 7, con los que se pudo rebobinar la tensión institucional que se había creado en el Congreso.

 

Como si la grieta no fuera suficiente, el Presidente pretende ahora dividir a porteños y bonaerenses

 

 

La Argentina se ha convertido en una república cantonal en donde cada poder hace lo que le viene en gana.

 

 

Fomentar o tolerar la violación de derechos es no solo dejar de lado la Constitución, sino aniquilar la convivencia pacífica entre los argentinos y sepultar cualquier esperanza de desarrollo con equidad

 

 

Con la excusa del coronavirus estamos avalando graves violaciones a los derechos individuales reconocidos en la Constitución Nacional

 

Entre las 14 palabras que eligió la Real Academia Española para definir el año 2019 sobresale euroescéptico. Se le dice así al europeo que duda del valor de la Unión Europea. El euroescepticismo, una categoría política, viene en dos versiones.

 

 

Se ha escrito bastante sobre la historia del peronismo, y está bien, porque toda aventura humana tiene un origen y una razón de ser; es decir, causas y escenarios originales que la explican e iluminan su presente.

 

La Argentina está entrando de a poco, una vez más como en el cuento de la rana hervida, en un sistema de ley de la selva.

 

Quien se asome a la maravillosa aventura de ingresar al texto de la Constitución Nacional, observará que en el primer artículo se establece la existencia de un sistema de gobierno federal. Eso significa que existe un Gobierno Nacional que toma medidas para todo el país, y veinticuatro unidades federativas con autoridades propias, que dictan normas para ejercer sus propias potestades.

 

A través de un procedimiento aberrante, y por lo tanto jurídicamente inválido, el Senado procuró dar media sanción, días atrás, al proyecto llamado de "reforma de la justicia". En las líneas que siguen, me ocuparé de justificar por qué ese procedimiento debe considerarse inválido.

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