Opinión

Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente (Jorge Luis Borges, La noche cíclica). El kirchnerismo es el de siempre.

El presidente Fernández va camino de ponernos delante de muy pocas opciones para que nos pronunciemos sobre él.

No es del todo justo calificar de mafia a los servicios de Inteligencia argentinos. La mafia es sinónimo de crimen organizado, estructuras disciplinadas y cerebros al servicio del mal. El espionaje argentino no es eso.

El asesinato de Fabián Gutiérrez, ex secretario de Cristina Fernández, a quien había denunciado por corrupción, ha hecho que el país torne a las sombras.
Desconfianza, contradicciones y un peronismo acorralado - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
“Quién miente pocas veces, no se da cuenta de la pesada carga que se echa encima, porque para mantener su mentira, ha de inventar otras veinte” - Jonathan Swift

La pandemia y el coronavirus son una desgracia de la naturaleza; la administración de la cuarenta en nuestras playas es una desgracia de la política. En un caso intervienen los dioses; en el otro los hombres.

Conocí al Sérpico patagónico gracias a una infidencia: se había disfrazado de mujer y había capturado a un violador serial que atacaba parejas a orillas del río Limay.

Argentina, país contradictorio, está en plena y dura y eterna cuarentena; la gente no trabaja, no produce, no vende, no compra. Está paralizada, el resultado es que hay hambre. Los comedores populares se multiplican y no alcanzan, la tarjeta alimentaria no alcanza, la ayuda del estado no alcanza. Ante este desolador panorama, se ataca la producción del campo.

Dos secretarios, dos épocas. El kirchnerismo, en su afán de querer empardar todo y llevar a la práctica acelerada la "doctrina Discepolín" -"en un mismo lodo, todos manoseados", como dice en esa profecía para siempre que es su tango "Cambalache"-, el tiro le salió por la culata y, encima, con un final horrible e inquietante.

Soberanía alimentaria, soberanía monetaria, soberanía aeronáutica, soberanía energética: el gobierno peronista está obsesionado con la soberanía.
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Es muy humano eso de pensar en utopías o en ideas apasionadas con las que entusiasmarnos con mejores horizontes, en especial cuando la realidad es sombría y compleja.

No deja de resultar sorprendente -aunque se trate, el nuestro, de un país lleno de charlatanes- cuántas tonterías se han dicho en el transcurso de los 101 días transcurridos de cuarentena, a cuántos improvisados hemos tenido que escuchar, cuántos han sido los pronósticos fallidos y qué tantas teorías se han echado a rodar sin ninguna base científica que las avalara.

Tiene razón el Presidente Alberto Fernández. No hay diferencias en la performance de la economía entre aquellos países en los que la pandemia no fue atacada tempranamente con la cuarentena, y han tenido miles de muertos -caso Brasil-, con los que la implementaron antes y no han sufrido afortunadamente un saldo tan luctuoso -caso la Argentina-Naturalmente, las muertes multiplicándose generan un terror que lo paraliza todo.

Nadie conoce mejor el arte de las tropelías que quien las hace con frecuencia. Se trata de lógica pura: ¿quién dominaría mejor las dulzuras de la estafa que un estafador?

