Opinión

 

 

Alberto-La Doctora. Gobierno frágil y prematuramente envejecido.

 

 

 

Cristina es una opo-oficialista que defiende al gobierno o se le opone según lo requiera su plan estratégico, dentro del cual Alberto es sólo una táctica más.

 

 

Un funcionario que suele mantener calma discursiva en medio de tanta tormenta sanitaria, económica y política, reconocía en medio de esa navegación turbulenta que sabían que las tensiones internas en algún momento iban a florecer.

 

 

 

“Una vez más, desertamos de la historia
y nos conformamos con la noticia”.

- Antonio Scurati

 

 

Aaron Stampler representa la perfecta imagen de una víctima: fue abusado en su infancia, tiene fobia a la oscuridad y es tierno, tímido y tartamudo. El arzobispo de Chicago le brinda por fin refugio, pero tres años después la policía encuentra al joven, amnésico y manchado de sangre, junto al cadáver destrozado de su protector.

 

 

Era inevitable que sucediera. Sucedió. Empezó la guerra abierta entre el Alberto F y su Vice. Desde que CFK eligió su candidato presidencial, hecho inédito en la historia y se propuso ella como candidata a Vice, teniendo ambos explicitas diferencias, la semilla de la discordia estaba presente.

 

 

 

La impunidad sigue interpelando la conciencia de los argentinos.

 

 

En estas horas aciagas no es sencillo ser un gobernante populista en un país pobre y estancado. Si se estimula el consumo con emisión monetaria se dispara la inflación.

 

 

En el poblado universo de los comentaristas de la actualidad argentina parece últimamente prevalecer una interpretación: la grieta política se ha ensanchado, el poder gira alrededor de dos extremos (encarnados por Cristina Kirchner y Mauricio Macri) y el centro del espectro naufraga entre la debilidad, la impotencia y la tensión que ejercen los bordes confrontativos.

 

 

 

El gobierno de Alberto Fernández y el estigma opositor de la pandemia como un modo de hacer política.

 

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