Opinión

 

En ocasiones, Alberto Fernández se muestra sobrepasado por el escenario y comienza a sentir el agotamiento que, en muchos sentidos, provocan los 100 días de cuarentena y restricciones

 

 

La presidente del Senado apagó los micrófonos y dejó sin voz a la Cámara. Lo hizo para impedir las protestas que surgían porque su proyecto de crear una comisión investigadora del caso Vicentin, que debía ser aprobado por dos tercios y lo fue por mayoría en violación del reglamento y de los acuerdos para las sesiones virtuales.

 

 

Sobre el fin de la semana se conoció que el BCRA aprobó una resolución según la cual los beneficiarios de pagos indemnizatorios del Estado por los crímenes cometidos por la dictadura (léase los hijos y nietos de desaparecidos) iban a poder comprar dólares al cambio oficial y sin límites e iban a poder transferirlos al exterior sin limitaciones.

 

 

 

Hay dirigentes políticos dotados de grandes cualidades para impresionar y seducir a la gente, a través de una elocuencia totalmente huérfana de razonamientos claros, sesudos y austeros.

 

 

Así como el no peronismo cae del gobierno debilitado por falta de poder, el peronismo cae por un uso excesivo que termina hartando.

 

 

Seriamente dañados los principios republicanos y con un futuro económico penoso y sin esperanzas, el país también necesita un remedio providencial drástico que el gobierno no aplicará

 

 

Baudelaire tomaba opio para curarse, sin saber que el opio era precisamente aquello que lo enfermaba. Para mitigar sus malestares, las sociedades del siglo XXI acuden a las drogas más autodestructivas.

 

 

Las cuarentenas existen desde hace miles de años. Viene del latín, “quadraginta”, 4 veces 10. Se usó puntualmente en Venecia con la peste negra (bubónica) en 1348. Duró 40 días, no más. Hoy se sabe que la mayoría de las enfermedades se incuba en un tiempo menor.

 

 

“Los populismos del tercer mundo, una caricatura de los totalitarismos, fueron semitotalitarios escondidos en un marco democrático. El parlamento siguió funcionando, pero subordinado al poder ejecutivo, y la prensa fue sometida a todo tipo de presiones”.
- Juan José Sebreli

 

 

La posición del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta desde que surgió el coronavirus en la Argentina es bastante particular.

 

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