Economía

Los “milagros económicos” suelen ser adjudicados –académicamente- a aquellos países que en 10 años logran duplicar su Producto Bruto Interno, como resultado de un conjunto de políticas coordinadas y persistentes para alcanzar ese fin. La Argentina está lamentablemente en las antípodas. Hace más de una década padece estanflación (estancamiento productivo y alta inflación, de dos dígitos anuales); la inversión es tan baja que no alcanza para reponer capital y la creación de empleos privados (formales) mantuvo una línea plana que se tornó declinante con la pandemia de Covid.

Los saltos en la brecha cambiaria parecen generar un movimiento hacia la prudencia en las decisiones del Ejecutivo. Por ejemplo, luego de que la brecha alcanzara un récord en octubre de 2020 el gobierno redujo el déficit fiscal y la emisión monetaria.

Pimco, uno de los más importantes fondos de inversión del mundo, está retirando sus posiciones. Martín Guzmán eligió aceptarlo, dejando la puerta abierta para que regresen.

La inflación es actualmente la mayor preocupación de los argentinos; le siguen la salud, la seguridad, la corrupción y la educación, entre los más importantes y por si esto fuera poco, nuestro país se ubica entre los cinco países con peor desempeño económico en los últimos 40 años. En 2019 tuvimos la tercera mayor tasa de inflación del mundo (54%) después de Zimbabue y Venezuela. Triste récord.

Los argentinos que generan ingresos aceptables en el país, o tienen ahorros acumulados (pocos o muchos), saben perfectamente que dejar ahorros en pesos es algo bastante riesgoso. 

Con las elecciones más cerca, en esta primera parte del segundo semestre la situación fiscal y de endeudamiento se empieza a complicar.

Mientras se reabren paritarias para ajustar los salarios a nuevas proyecciones de inflación, los salarios siguen acumulando a la baja y pierden poder adquisitivo. Los especialistas coinciden que los sueldos quedaran 4 o 5 puntos por debajo de la inflación.

Cuando la economía mundial entró en un coma inducido como consecuencia de la pandemia, la industria petrolera mundial tuvo uno de los peores shocks que recordará su historia. Todavía está fresca en la memoria de los productores de petróleo aquel 21 de abril del 2020.

La Argentina ha intentado de todo en materia de arreglos cambiarios (tipo de cambio fijo, tipo de cambio flotante, tipo de cambio libre, tipo de cambio administrado, crawling-pegs, caja de conversión, cepo, supercepo) y ninguno ha logrado funcionar salvo por algún tiempo. La volatilidad ha sido la norma más que la excepción, y el régimen cambiario lejos de contribuir al normal funcionamiento de la economía ha operado como un obstáculo muchas veces insalvable para la previsibilidad y el cálculo económico.

Mientras otra cadena de electrodomésticos se presentaba en convocatoria de acreedores, el presidente Alberto Fernández anunciaba, con bombos y platillos, el relanzamiento de Ahora 12 pero con la posibilidad de financiar compras hasta en 30 meses

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