Economía

Con la implementación de más restricciones en el mercado cambiario, expone la obsesión del Gobierno por la estabilidad en los precios en la recta final electoral.

Con el placer de saludarlos, quiero recibirlos en este espacio con la siguiente historia. Un día, el gerente de Recursos Humanos de una empresa familiar, líder en el mercado, le dice al dueño: “Mire, don Roque, yo sé lo que usted quiere a su hijo, pero me está ocasionando un gran problema en la compañía. Llega tarde, no respeta los espacios comunes, deja las máquinas encendidas y encima es algo soberbio con los clientes. Resulta un mal ejemplo para el resto de los empleados, y me cuesta exigir disciplina si el hijo del dueño es el primero en no respetar las reglas”.

Para detener la inflación no solamente hay que dejar de emitir o estabilizar el tipo de cambio sino que también es necesario frenar la emisión futura. De lo contrario, la sociedad no creerá que la inflación puede bajar y sabemos que las expectativas juegan un rol fundamental en la estabilidad monetaria. No alcanza con dejar de emitir, sino que es necesario apagar las máquinas que generan la emisión monetaria.

La poda en jubilaciones, salarios estatales y transferencias a provincias y la inflación son parte de un ajuste millonario que financia el paquete electoral del Gobierno.

La crisis retroalimentó un circuito de actividad económica subterránea, precariedad y pobreza.

El Central perdería en los próximos meses casi todas las reservas que acumuló en la primera parte del año. Ahora buscan que no aumente más la brecha cambiaria, pero con impacto en el dólar libre. Un cepo más duro.

Algo es siempre mejor que nada. Con este enfoque pragmático, las compañías petroleras que operan en la Argentina aguardan el envío al Congreso del proyecto de nueva ley de Hidrocarburos, que ya acumula tantos borradores que nadie está demasiado seguro de cuál será el definitivo. Esta duda también se extiende a varios despachos ministeriales que participaron de su elaboración colegiada junto con YPF y el Instituto Patria.

Una vez más la política energética amenaza con poner en riesgo el plan económico del Gobierno para llegar a las elecciones sin sobresaltos cambiarios. Ese talón de Aquiles que aquejó a la administración de Cristina Kirchner hace flaquear ahora a la gestión de Alberto Fernández, que ya es consciente de que deberá, en los próximos meses, hacer una gestión todavía más fina de las reservas para poder transitar el calendario electoral con el dólar bajo control. En otras palabras, en el equipo económico ya se analizan más restricciones cambiarias.

Las autoridades están muy lejos de brindar los niveles de confianza que se necesitan y, la negociación con el FMI que es un puntapié inicial clave se encuentra bastante estancada

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